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Es habitual para un inversor poco versado en mercados financieros en general que no le sea precisamente fácil entender los extractos del bróker o el beneficio que va obteniendo tal y como viene reflejado en la plataforma de la entidad intermediaria. 

 

Bien, en primer lugar, debemos olvidarnos de vigilar un solo factor en nuestra inversión. No se trata de ver solo el capital inicial y observar cuánto se va acumulando o cuando va descendiendo en caso de pérdidas. No, si solo nos fijamos en eso no seremos inversores digamos lo suficientemente despiertos e informados. 

 

Es crucial asimilar otro factor, a saber, el monto de las operaciones que deambulan en terreno negativo (alguna vez ha llegado a ser en positivo) desde su punto de entrada en el mercado hasta su objetivo de ganancias o “target profit” es conocido como float o flotante (palabra clave). Algunas veces ha ocurrido, pero normalmente los trades no van directamente de un punto a otro, ya quisiéramos. Por el contrario, suelen trazar múltiples ondas llamadas de Elliot de una zona a otra hasta llegar a su meta final trazada por nuestros traders. Y nos preguntaremos: y mientras deambulan de un lado para otro qué ocurre. Pues simplemente que suelen estar en terreno negativo. ¿En negativo? Sí, esas operaciones, que están vivas y en peregrinaje a su lugar de destino, pueden suponer un flotante de entre el 4 hasta el 20%. Aunque parezca algo muy abultado no dejan de ser “pérdidas provisionales” ya que mientras no sean cerradas, no nos restarán cantidad alguna de nuestro saldo. Por ejemplo, si ayer teníamos un beneficio de 100$ puede haber desaparecido hoy. Si no es por cierre de trades negativos, muy infrecuente en QuantGemFX, no tenemos nada que temer porque cuando baje la marea volveremos a ver nuestras ganancias. Hablando de mareas:

Imaginemos una playa donde entráramos al mar en plena marea alta, esta nos cubriría en gran medida o por completo. ¿Quiere eso decir que hemos desaparecido? No, nos encontramos bajo el agua pero estamos ahí aguantando. Supongamos que los beneficios vinieran en forma de piedras a las que poder subirnos. Pues entonces siguiendo con la lógica, cuantas más piedras acumulemos podremos subir más y seremos capaces de mantener al principio al menos la cabeza fuera del agua. Lo peor de esta inversión está justo al comienzo. Si entras con un 10% de flotante negativo, lógicamente en las primeras semanas verás solo pérdidas en tu saldo, pues necesitas absorber ese 10% en forma de operaciones positivas para empezar a sacar la cabeza fuera del mar. 

Por tanto al comienzo hay que saber sobrevivir bajo el agua un tiempo. A medida que nuestros gestores vayan cerrando trades ya en positivo, siguiendo con el ejemplo, las piedras se irán acumulando progresivamente bajo nosotros. Puede ocurrir que el flotante baje, la mayoría de las operaciones vayan llegando a su lugar de take profit o se cierren en 0, y entonces sucederá que baja la marea y, aunque tengamos aún pocas piedras que nos alcen por encima del agua, podamos respirar tranquilamente con gran parte de nuestro cuerpo fuera del líquido elemento. 

De lo que se trata en definitiva es de dejar la inversión al menos un año o así para tener tantas piedrecitas, bloques, sillares, arena etc, bajo nuestros pies que incluso con la marea más alta posible podamos ver beneficios sin inmutarnos. Eso sí, llegado el momento y cuando baje el flotante al 3 o 4 % veremos que no solo mantenemos nuestra cabeza por encima del agua si no que hemos llegado a una altura de vértigo en nuestros beneficios. Cuando se retire la marea aflorarán las ganancias que siempre tuvimos ahí pero que ese factor que no solemos tener en cuenta nos ocultó. 

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